Energía nuclear es la más barata aunque no considera costos asociados
El ministro de energía, Ricardo Raineri, al igual que su antecesor Tokman, ha señalado que la energía nuclear no está descartada para alimentar la matriz energética chilena, pero que tampoco se concretará durante este gobierno, lo cual no es una novedad, ya que se sabe que desde que se toma la decisión, no transcurrirán menos de 15 años antes de que se genere el primer megawatts. Por otra parte dado el último terremoto, por motivos no del todo justificados, la energía nuclear no tiene buena prensa. Y en razón de la naturaleza sísmica de nuestro país, los costos de inversión asociados serían ostensiblemente mayores.

A favor de la energía está su costo. Sin embargo existen muchos costos escondidos que encarecerían la inversión.
La electricidad de origen nuclear es la más barata en la producción, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y la Agencia de la Energía Nuclear (AEN), que matizan que tanto la generada de las centrales térmicas de carbón o de gas como la de las plantas eólicas son igualmente competitivas.
“Ninguna tecnología de producción de electricidad puede pretender ser la menos cara en todas las situaciones”, subrayan la AIE y la AEN en un estudio publicado en el que señalan que la competitividad de una u otra va a depender de los costos de financiación, de los precios de las materias primas y las emisiones de carbono y de la normativa de política energética en cada país. Ver aquí…
En cualquier caso, con los criterios fijados por el estudio que por primera vez incluye un costo de US$30 por la emisión de cada tonelada de dióxido de carbono (CO2) la electricidad nuclear es la más barata en las tres regiones analizadas (Norteamérica, Europa y AsiaPacífico).
En Norteamérica la nuclear supone un poco menos de US$50 por megavatio, frente a los algo más de US$60 de media de las instalaciones eólicas, de los algo más de US$70 (también de media) para las centrales térmicas de carbón y de los poco más de US$80 de las térmicas de gas. En ÁsiaPacífico la nuclear es todavía más barata, con menos de US$35 por megavatio, comparados con los algo más de US$60 del carbón, los casi US$70 de la eólica y los alrededor de US$85 del gas.
La atómica representa en Europa unos US$60 de media por megavatio, frente a los US$80 del carbón, los US$90 del gas y los US$120 de la eólica terrestre. Esos resultados “varían enormemente de un país a otro, incluido dentro de la misma zona geográfica”, advierten los autores del documento, que también señalan “una cierta incertidumbre”.
La inquietud radicaría en los precios futuros de las materias primas y del dióxido de carbono (CO2), los costos de financiación actuales y futuros para levantar infraestructuras que sólo se rentabilizan en varias décadas, los costos de construcción, los de desmantelamiento y almacenamiento de residuos (sobre todo en la energía nuclear) y los precios de venta de la electricidad.
La principal conclusión de la AIE y de la AEN es que “las centrales nucleares, de carbón, de gas y, cuando las condiciones locales son favorables las hidroeléctricas y eólicas, constituyen tecnologías relativamente competitivas para la producción de electricidad de base”.
Las otras energías renovables “están por ahora al margen de esta horquilla, aunque se esperan reducciones de costos significativas con su desarrollo, en particular para la solar fotovoltaica de carga intermedia”, añaden los dos organismos dependientes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Estas cifras resultan del examen de los costos de 190 centrales de 21 países, esencialmente de la OCDE, pero también de algunas grandes potencias emergentes (China, Brasil, Sudáfrica y Rusia).
No tienen en cuenta los costos externos generados por su funcionamiento, el impacto medioambiental o la seguridad en el aprovisionamiento, pero tampoco el problema de los residuos radiactivos más allá de los citados US$30 fijados como precio de la tonelada de CO2 en el mercado de intercambio de emisiones, ni tampoco engloban los referidos al transporte ni de distribución de la electricidad.



