Cochayuyo chileno en la mira como generador de biocombustibles
El popular huiro, también llamado cochayuyo, abundante en los mares chilenos, que crece a 10 metros de profundidad y que la marea arrastra a la orilla dejándolo como un postal no muy recomendable sonre las rubias arenas de las playas de nuestro litoral podría convertirse en una nueva fuente energética.
.En eso trabajan en conjunto expertos de Estados Unidos y Chile que pretenden reproducir esta macroalga a gran escala y generar a través de ella biocombustibles, específicamente etanol. Un proyecto que, en el largo plazo, tiene una meta ambiciosa: producir 165 millones de litros de bioetanol, que equivale al 5% del consumo de bencina del país en el año.
El proyecto está en marcha en una fase piloto y recibió un importante espaldarazo. InnovaChile de Corfo anunció que siete de los US$ 18 millones destinados a nuevos consorcios tecnológicos-empresariales serán entregados al grupo liderado por BAL Biofuels, que incluye como beneficiarios a la empresa estadounidenseBio Architecture Lab (BAL), la Universidad de Los Lagos (ULA) y Enap, además de otros coejecutores que participan de este proyecto como las universidades de Chile, Católica, Católica del Norte y de California (Estados Unidos). Una apuesta por las energías limpias que “generará mayores capacidades en Chile para abordar estos temas formando gente de alta especialización tanto en Chile como en el extranjero”, comentó el director del Centro de Investigaciones I-Mar de la Universidad de Los Lagos, Alejandro Buschmann.
La macrocystis pyrifera -nombre científico del huiro- es una de las plantas nativas de mayor crecimiento en el mundo. Más aún, un 50% de su peso seco corresponde a diferentes tipos de azúcares, las cuales con un proceso biotecnológico y de fermentación puede ser transformado en etanol o en otros biocombustibles.
“Son procesos productivos muy parecidos a los del vino o la cerveza”, ejemplifica Buschmann. Para llegar a eso, la ULA aportará el conocimiento en el cultivo de especies marinas y BAL estará a cargo del soporte tecnológico: diseño computacional de enzimas y biología sintética. El etanol obtenido de este proceso puede ser adicionado directamente a la gasolina que se usa en los automóviles sin modificar los motores o sistemas de inyección.



