“La opción nuclear tiene futuro en el mundo y sí es conveniente implementarla en Chile”.
Esta columna de opinión de Marcelo Tokman, ministro de Energía se publica hoy en el diario La Tercera.
¿ NUCLEO ELECTRICIDAD EN CHILE?
La labor del próximo gobierno no será decidir si construye una planta o no, sino desarrollar un acuerdo nacional que permita el cierre de las brechas, para estar en condiciones de incorporar la energía nuclear si se concretan los escenarios más probables”.
Han pasado tres años desde que se inició este camino y hoy podemos decir que cerramos la primera etapa con un diagnóstico claro respecto de dos variables críticas: si la opción nuclear tiene futuro en el mundo y si es conveniente implementarla en Chile.
Sobre lo primero, no hay dudas sobre el renacer y proyección de la generación nuclear en el mundo. Las razones son, al menos, tres: el encarecimiento y mayor volatilidad en los precios de los combustibles fósiles; la creciente preocupación por la dependencia energética y la seguridad de suministro, y el cambio climático. Para hacer frente al calentamiento global, las emisiones mundiales deben caer en, por lo menos, un 35% al 2030.
Existe consenso en que la energía nuclear no es la única solución para el cambio climático. Pero tampoco hay solución sin ella.
La segunda conclusión es que sí es conveniente para Chile desde el punto de vista técnico-económico y ambiental. Para ello, se modeló la expansión más costo efectiva del sistema eléctrico hasta el año 2035. Se utilizaron los modelos y supuestos de la OIEA, AIE y CNE. Se proyectó un encarecimiento de los combustibles (fósiles y uranio), costos de inversión en tecnologías convencionales constantes, disminución de los costos de las Renovables No Convencionales y una demanda que considera un uso eficiente de la energía. En los escenarios más probables, la núcleo-electricidad sería conveniente para Chile a partir del 2024.
Además de las razones económicas, se encuentra la validez ambiental de esta opción. Esta energía permitiría sustituir nuevas centrales a carbón. Al 2035 las emisiones del sector eléctrico serían un 43% menores respecto del escenario sin energía nuclear.
Sin embargo, con la misma claridad con que afirmamos que es conveniente la incorporar la núcleo-electricidad a nuestra matriz, decimos que hoy Chile no está preparado, ni subjetiva ni objetivamente para implementar un programa nuclear con los estándares de seguridad requeridos.
Para iniciar la construcción del primer reactor es necesario que el país se prepare seriamente y eso requiere tiempo. El desafío, por lo tanto, es que durante los próximos años se cierren las brechas legales, institucionales, de recursos humanos y de conocimiento geológico, entre otras. La labor del próximo gobierno no será decidir si construye una planta o no, sino desarrollar un acuerdo nacional que permita avanzar en el cierre de las brechas, para estar en condiciones de incorporar oportunamente la energía nuclear si se concretan los escenarios más probables.
Por nuestra parte, la tarea está cumplida. Hemos establecido con claridad que Chile no puede desechar la opción núcleo-eléctrica, tanto por su viabilidad económica como por la oportunidad ambiental. También dijimos que el país hoy no está listo; sin embargo, hay tiempo para cerrar las brechas.
Creo que es necesario mantener abierta la opción nuclear, ya que esa es una decisión de política pública responsable, que equivale a la compra de un seguro energético. Para ello hay un plazo acotado. Ahora es responsabilidad de las próximas autoridades y de la ciudadanía decidir si quieren contar con este seguro.





Veremos Señor Ministro si Argentina, Uruguay, y hasta puede ser Brasil y Bolivia dependiendo del lugar chileno de implementación, aceptarán el riesgo, así mismo mínimo, de sufrir (hasta 24.000 años como en Chernobyl) de los efectos de una nube radioactiva sobre sus territorios, poblaciones, ciudades, pueblos, cultivos y ganados después de lo que les enseñaron las nubes de cenizas del Volcán Chaiten.
Señor ministro: Sin duda alguna el problema de la energía no solo afecta a Chile, sino que a muchas naciones del mundo. En naciones desarrolladas y altamente vanguardistas en el cuidado del medio ambiente, como Suecia, se alcanzaron a desarrollar 12 reactores nuecleares únicamente para la obtención de energía, pero si miramos hacia atrás, Suecia, es uno de los referentes europeos antinuclear, siendo uno de los primeros países en el mundo en proponerse abandonar la energía nuclear. Después del grave accidente de Harrisburgh, ocurrido en Pennsilvania, Estados Unidos del cual nadie habla y que hoy lo tienen “oculto bajo la alfombra”, se celebró en 1980 en Suecia un plebiscito que dio como resultado un no a la energía nuclear. Ese mismo año, el gobierno socialdemócrata acordó con el resto de partidos un cierre progresivo en 30 años que se cumplen este año y la no renovación de los reactores viejos. Para ello, estableció una legislación por la que, además de no construir nuevas centrales nucleares, dejaría morir a los reactores cuando llegaran al final de su vida útil. Desde 1999, se habían detenido dos de sus 12 reactores nucleares que suministran casi la mitad del consumo eléctrico de Suecia y la producción hidráulica es el otro gran pilar energético que suministra la otra mitad de energia eléctrica de ese país de más de nueve millones de habitantes. Primero se cerró Barsebäck-1 y después, en 2001, la segunda unidad de esta central.
Suecia busca energía alternativa como aeolica, solar, subterránea, gas natural, etc pero jamás la energía tercermundista de “Termoeléctricas” que estan contaminante como la energía a carbón.
Chile al igual como muchos paises americanos tienen los ojos puestos en modelos estadounidenses -contaminar- pero no se fija que en su propio medio, en su propia realidad está la respuesta futurista y ambientalista. La energía aeólica y solar podría tener un escenario amplio y productivo en el Desierto de Atacama como tambien la energía aeólica en los desolados fiordos de Aysén.
No veo una posicón vanguardista ni ambientalista pensar en una alternativa nuclear en circunstancias que además podría resultar de alto riesgo en una nación de terremotos como lo es en Chile.
Cada país tiene una realidad y cada realidad tiene su propia solución.
La energia nuclear no es vanguardia NI FUTURO.
Solo sirve para que unos pocos(lease accionistas y gran capital), controlen los precios de la energia en la era post petróleo.
No sirve a la nación, porque arriesga a todas las generaciones venideras con la posibilidad de un accidente tipo Chernobyl o Harrisburgh.
No sirve a las arcas fiscales porque con toda seguridad tendrá el estado que cofinanciar este bodrio y además hacerse cargo de su desmantelamiento y administrar los residuos.
No sirve a la seguridad del estado porque será un blanco muy facil para cualquier dictadorcillo cabeza caliente, que de tanto en tanto, gobiernan sobre nuestros vecinos, sin mensionar al terrorismo.
No sirve a nuestra independencia de energia, porque Chile no posee yacimientos de uranio, ni tiene la capacidad tecnológica para enriquecerlo.
No sirve a la creación de empleo, porque el mantenimiento de una central nuclear requiere de muy pocas personas y con un grado de especialización técnica que no imparten nuestras universidades.
No sirve para la economia, porque la generacion de energia nuclear, por sus altos costes de planeación, puesta en marcha y mantenimiento, no es más barata que otras fuentes energéticas.
En resumen, no sirve a nada ni a nadie, salvo a los que están dispuestos a arriesgarnos a todos por controlar los precios de la energía.