Muchas de las compañías automotrices dicen que este año 2010 puede que la industria masiva de los autos en Estados Unidos comience a hacer la transición hacia los vehículos eléctricos.
El Leaf de Nissan, que sólo se alimenta de electricidad, está previsto que salga a la venta en noviembre. General Motors comenzará a vender el Chevy Volt, un auto eléctrico (con un pequeño motor de gasolina auxiliar). Ford tiene planes para producir una furgoneta comercial de electricidad.
La administración de Barack Obama ha repartido 2,4 mil millones dólares a las empresas implicadas en la producción de baterías y otras partes de los autos eléctricos.
Sin embargo, está la pregunta de si alguien, más allá de los aficionados, pronto abarcará estos automóviles que obligan a los conductores a repensar sus hábitos y expectativas de comodidad.
Por ahora, el único fabricante de automóviles importante con una flota de vehículos completamente eléctricos es BMW, con sus 500 Mini E eléctrico en lo que la empresa describe como un ensayo tecnológico.
El sistema eléctrico plantea dos principales desafíos: cuando están totalmente cargados, los autos eléctricos, en general, no pueden viajar ni a la mitad de la distancia que un vehículo convencional con el estanque lleno. Y una vez que se agota la batería, hay pocos lugares para recargar fuera de la casa, y el proceso de carga puede tomar horas. Los conductores de los Mini E tienen ciertos trucos para maximizar el rendimiento de sus transportes: bajan la velocidad, no encienden el aire acondicionado y han aprendido que cuando hace mucho frío el auto rinde menos.
Por su parte, las compañías fabricantes dicen que pronto estas dificultades serán minimizadas y que los vehículos serán más baratos cuando se produzcan mayores cantidades. Tal vez lo más importante, dicen, es que haya más estaciones de carga.
En conjunto con Nissan, una compañía llamada Ecotality cuenta con una subvención federal de US$ 100 millones para crear alrededor de 7 mil estaciones eléctricas en cinco estados.
Sin embargo, aún existen dudas sobre el sistema. John DeCicco, de la Universidad de Michigan, profesor y miembro antiguo en un alto cargo en el Fondo de Defensa Ambiental, dijo que las expectativas de los autos eléctricos fueron igualmente altas en los años 90. “Lo que se decía de los vehículos eléctricos es, pues, lo que están diciendo ahora”. Según DeCicco, la huella de carbono del Mini E es aproximadamente la mitad de la versión bencinera del Mini Cooper.
Setecientas 34 estaciones de carga de autos eléctricos hay en EE.UU., lo que contrasta con las 117.000 bombas de bencina existentes.
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