La hidroelectricidad y la energía nuclear no debieran descartarse en la matriz energética del país
El Ministro de Energía, Marcelo Tokman, luego de concurrir a la cita de Copenhague, formuló que la matriz energética del país requiere del concurso de todas las opciones, incluyendo las fuentes hidroeléctricas y la energía nuclear.
En un artículo escrito en Capital, la autoridad precisa los alcances de la política energética del país.
En este post damos cuenta de un resumen con los principales lineamientos de la política energética del país-
POLITICA ENERGETICA Y CAMBIO CLIMATICO.-
Si Chile desecha la opción nuclear sin haber realizado una adecuada evaluación y una discusión informada, y desaprovecha recursos naturales renovables como el agua, quedaremos supeditados a encarecer nuestra produccion energética. Pero, lo que es peor aun, pondremos en riesgo nuestra competitividad.
Si Chile desecha la opción nuclear sin haber realizado una adecuada evaluación y una discusión informada, y desaprovecha recursos naturales renovables como el agua, quedaremos supeditados a encarecer nuestra produccion energética. Pero, lo que es peor aun, pondremos en riesgo nuestra competitividad. Por Marcelo Tokman R., Ministro de Energia.
Luego de meses de declaraciones y múltiples conversaciones entre los actores mundiales, finalmente ha llegado el momento de realizar un debate serio en la Cumbre del Clima 2009, en Copenhague.
En palabras del Premio Nobel Rajendra Pachauri: hoy es urgente y esencial que el mundo se movilice ante el cambio climático. De hecho, ya no puede haber debates acerca de la necesidad de actuar, (pues) el cambio climático es una realidad inequívoca y más allá de cualquier duda científica.
a Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que, si el mundo sigue su actual trayectoria, las emisiones de CO2 aumentarán a 40,3 Gt en 2030. Lo anterior se traduce en que tendremos una concentración de 1.000 ppm de CO2 equivalente y un incremento catastrófico de la temperatura mundial en 6º C. El escenario razonable y alcanzable, según la AIE, es uno con 450 ppm de CO2 equivalente y un alza de la temperatura de no más de 2º C. Para ello, debe existir un esfuerzo mancomunado que logre una reducción de emisiones de 34% respecto de la tendencia actual. Ello sería posible mediante esfuerzos adicionales en eficiencia energética, energías renovables, energía nuclear, la captura y secuestro de carbón y los biocombustibles.
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Aunque los países en vías de desarrollo como el nuestro hagan un importante esfuerzo por contar con matrices más limpias y eficientes, lo imprescindible es que los países que generan la mayor cantidad de emisiones se hagan cargo del impacto que están generando en el medioambiente.
La eficiencia energética se ha convertido en un pilar de nuestra matriz, logrando finalmente el tan ansiado desacople de la demanda energética del crecimiento económico. Hoy, por cada unidad de producto se requiere un 15% menos de energía que en 1999. Además, las ERNC han comenzado a marcar fuertemente su presencia, duplicando en tan solo 4 años su capacidad instalada. Esta tendencia irá en incremento, como se desprende de los más de 2.500 MW, de distintas nuevas fuentes de ERNC que han ingresado al sistema de evaluación ambiental.
Diversos estudios muestran que el desarrollo de las energías renovables no convencionales y la eficiencia energética, por sí solas, no son suficientes para evitar el fuerte incremento de nuestras emisiones. Aun incluyendo metas ambiciosas pero realistas en ambas líneas, las proyecciones indican que si bien dichos esfuerzos son imprescindibles, no son suficientes. Es preciso evaluar otras opciones, como la nuclear, y no desechar por razones ideológicas la posibilidad de construir nuevas centrales hidroeléctricas, ya que ambas tecnologías pueden colaborar a disminuir la emisión de los gases efecto invernadero.
Si Chile desecha la opción nuclear sin haber realizado una adecuada evaluación y una discusión informada y desaprovecha recursos naturales renovables como el agua, quedaremos supeditados a encarecer nuestra producción energética. Pero, lo que es peor aún, pondremos en riesgo nuestra competitividad, afectando el crecimiento de nuestras exportaciones y del país como un todo.





