Archivo del 17 de noviembre de 2009
Reunión de Copenhagüe será un fracaso
Fue el hecho más relevante de la reunión de APEC , pero no tuvo la relevancia debida en los medios de comunicación. Copenhagüe será una reunión completamente inútil en términos de la reducción del CO2.
Ya es oficial, no habrá acuerdo en Copenhague. China y EE.UU. entre otros, han anunciado que no pueden firmar un compromiso ambicioso de reducción, al menos todavía. Mientras, Brasil da ejemplo con una meta voluntaria muy ambiciosa.
La posición de Estados Unidos y China era crucial para alcanzar los objetivos de la cumbre de diciembre sobre cambio climático. El anfitrión del evento, el primer ministro danés Lars Loekke Rasmussen, se presentó por sorpresa en Singapur donde los dos gigantes, junto con otros países también muy relevantes para la cumbre (Japón, Indonesia o México) celebraban la asamblea de la Asociación Asia-Pacífico.
El objetivo de la visita era alcanzar un acuerdo como fuera, pero no lo consiguió. China y EE.UU. comunicaron ayer que será imposible esta vez alcanzar un acuerdo vinculante para la reducción de emisiones.
El obstáculo, según leemos en los medios, parece ser elumbral de rebeldía: El Congreso de Estados Unidos no va a apoyar a Obama en esto, así que Obama no firma. El segundo gigante contaminante, China, no se comprometerá a reducir nada si Estados Unidos no lo hace. Japón, India, Rusia, México, Indonesia… no firmarán si no lo hacen ni Estados Unidos ni China.
El único compromiso logrado por Rasmussen, ha sido el de respaldar en la cumbre un documento que establezca objetivos ambiciosos, y puede que algunos procedimientos, pero que no establecerá compromiso de reducción alguno.
Brasil por su parte comunicó el pasado viernes que presentará en Copenhague un objetivo voluntario de reducción de emisiones considerado “un esfuerzo extremadamente ambicioso” por las autoridades.
“Brasil, en términos de la Convención del Clima, no tendría obligación de reducir emisiones, pero el presidente Luiz Inácio Lula da Silva determinó que tenemos que contribuir de manera ambiciosa“, dijo Luiz Figueiredo, diretor del Departamento de Medio Ambiente y Temas Especiales del Itamaraty.
El gobierno brasileño anunció que el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero será voluntario hasta 2020 y estará entre el 36,1% y el 38,9%.
En la reunión celebrada el viernes en São Paulo, el presidente Lula exigió a los ministros que trabajen para conseguir levantar financiación para ayudar
El ministro Minc por su parte, comentó que entre los países emergentes, Brasil es el que presentará una meta más ambiciosa de reducción de gases en Copenhague. A este paso, no será la más ambiciosa sino la única.
Al día siguiente de estas declaraciones, Lula se encontraba con Sarkozy en París, donde los dos mandatarios acordaron presentar una postura común en la cumbre de diciembre.
Lula dijo que el documento en el que se materializa este acuerdo, cuyo objetivo es consensuar un documento vinculante que reemplace al Protocolo de Kioto, “es más que una declaración de intenciones, es una Biblia del clima“.
“Megacentrales como Hidroaysén no son necesarias”
Sostiene el experto de la Universidad de Chile, Roberto Román.
El desarrollo económico de Chile en las últimas décadas se ha visto empañado con los crecientes niveles de contaminación. Pareciera no haber otra salida: mientras más se crece, más se contamina.
Los gobiernos de la Concertación, que en distintos momentos tuvieron el apoyo de los movimientos ecologistas de nuestro país, han optado por un camino que prioriza abastecer de energía al Sistema Interconectado Central a como dé lugar. El gran fracaso de la política energética de nuestro país tiene hoy un nombre: HidroAysén, cuyo vocablo nos lleva a las megacentrales proyectadas sobre los ríos Baker y Pascua en la Décimo Primera región que lograron convencer inicialmente a muchas autoridades en Palacio, pero que con el tiempo han debido desmarcarse debido a las evidentes fallas en su concepción.
Más allá de los negativos diagnósticos, hoy se erige una respuesta propositiva, seria y que entrega una solución a largo plazo ante este complejo problema.
En el programa “A fondo”, el académico del departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Chile, Roberto Román, conversó con Vivian Lavín los alcances de la política energética que mantiene nuestro país y realizó una proyección de la situación basándose en los resultados de libro ¿Se necesitan represas en la Patagonia?, del que es autor junto con un destacado grupo de investigadores en este tema.
Según Román, si tuviéramos en cuenta el diagnóstico que realizó la Comisión Nacional de Energía (CNE), donde se prevé el descenso a la mitad en el pronóstico de la demanda per capita de electricidad para este año, no necesitaríamos recurrir a más de la mitad de los proyectos energéticos que están en carpeta para los próximos años. “El consumo eléctrico en el Sistema Interconectado Central (SIC) se ha mantenido estable en el 2007,2008 y 2009, eso hace que las proyecciones cambien”.
En este sentido, el experto señaló que este cambio en el escenario se debe a “fuertes cambios tecnológicos y también al programa de eficiencia energética que ha hecho que la gente, por primera vez, se preocupe de la eficiencia. Esta modificación está impulsada, en parte, por conciencia y porque el costo de la energía se ha triplicado con los años.
Esto se relaciona directamente con la sobreoferta de proyectos – que están en distintas fases de estudio – que detecta el libro. “Hay que entender que siempre se van a ir aprobando estos proyectos sea porque son muy eficientes, porque existen los recursos o hay presiones. En la práctica, lo que hay que asegurar es que existan distintas iniciativas para abastecer la demanda en un momento determinado y lo que el libro muestra es que hay más que suficientes de ellas en progreso. Según nuestro estudio, los proyectos que están en carpeta constituyen el doble de lo que se necesitaría de aquí al 2025″, indicó el especialista en energías renovables.
Con estas cifras en mano es que Román sostiene la premisa de que las megacentrales como Hidroaysén no serían necesarias. “Existe otro camino que es mucho más amigable con el medio ambiente y que tiene dos pilares: el primero es la eficiencia energética. Hoy, existe un programa de este tipo a nivel país y tiene metas tangibles pero, a mi juicio, son demasiado modestas. Si uno duplicara esas metas, equiparándolas a los estándares internacionales significaría que sólo por ese concepto, ahorraríamos más energía en el SIC, que todo lo que generaría Hidroaysén”, puntualizó.
El segundo pilar iría por una clara apuesta a la inversión en Energías Renovables no Convencionales (ERNC). “En términos de costos siempre se dice que las energías renovables serían mucho más caras. Ese es un mito que está basado en cómo era la realidad hace 20 años atrás, pero hoy sabemos que los precios de las energías convencionales se han duplicado. El petróleo superó nuevamente la barrera de los 70 dólares, el carbón ha ido subiendo y, por el otro lado, nos encontramos con que los nuevos proyectos de energía eólica, que es la más desarrollada, de 40 ó 50 mw hacia arriba tienen costos de generación que los hacen competitivos, incluso, frente al gas natural”, precisó el integrante del International Solar Energy Society.
¿Hacia donde camina la matriz energética en Chile?
Pese a todos los cuestionamientos, en el gobierno existe la conciencia de la imperiosa necesidad de diversificar la matriz energética por una que se desarrolle de forma más armoniosa con el medio ambiente. En esta línea, el ministro de Energía, Marcelo Tokman anunció que se realizarán próximamente concursos para una planta de concentración solar y una planta de placas fotovoltaicas. También abrió la licitación de 20 áreas para la explotación geotérmica entre otras iniciativas más.
Sin embargo, para el académico de la Universidad de Chile estas medidas serían “modestas”, ya que “no hay que olvidar que, en paralelo, se están destinando cinco millones de dólares a estudios sobre energía nuclear”. Pese a ello, Román reconoció que “esta idea es buena porque ayuda a ir instalando una tecnología nueva que va a tener gran impacto porque si queremos atraer capitales extranjeros es necesario que alguien se responsabilice por el costo inicial en relación con las energías convencionales”.
Es por eso que Román plantea que nos encontramos en un punto de inflexión donde se abre una “ventana de posibilidades” para incorporar a las energías limpias dentro de la matriz. “Hay un mundo que está cambiando y nosotros tenemos que subirnos a ese carro y no quedarnos con los estándares que existían a mediados del siglo XX, estamos hablando de tecnologías de los años 50 y 60. Este es un mundo que va a beneficiar a las personas y no a las grandes empresas”, manifestó.
Este mes de julio se hará la marcha blanca del terminal GNL Quintero-sociedad entre Enap, Endesa, Metrogas y BG- que comercializará el recurso gasífero que se traerá por vía marítima y que ya tiene como primeros interesados en la compra a la empresa Colbún. Esto constituye todo un nuevo modelo energético que Román calificó como “mucho mejor que lo que había antes cuando se dependía del gas natural de Argentina”.
“El gas natural licuado es más caro, es más barato que el diesel, a si que es obvio que Colbún va a estar interesado, Endesa, Gener porque actualmente la única posibilidad que tienen para generar con sus plantas de ciclos combinados, que ya existen, es quemar petróleo que es mucho más contaminante y muchísimo más caro”, puntualizó el experto.
Sin embargo, los obstáculos para seguir este camino continúan manifestándose. Y mientras la ciudadanía logró detener la construcción de la construcción de la termoeléctrica Campiche en la Quinta Región, desde el Ejecutivo insisten en presentar un panorama energético caótico, donde se castiga el retroceso en los proyectos con significativas alzas de precios en los servios de consumo.
Ante esto, Román indicó que “en toda sociedad sana hay tres sectores que tienen que mantenerse en equilibrio: el Estado, la empresa privada y la sociedad civil. En Chile, este tercer estamento es sumamente débil y debería llegar un momento en que pudieran decir que no quieren algo y estén dispuestos a asumir los costos”.
“Hay cosas que son reales y otras que definitivamente responden a una campaña del terror. De hecho, la energía eléctrica ha subido, se ha triplicado y todos lo hemos tenido que asumir. Eso ya pasó y la proyección es que en el largo plazo va a seguir subiendo. Estamos pagando la energía eléctrica más cara de América Latina. Vamos a necesitar carbón porque es lo más fácil y barato de producir. Sin embargo, hay un alto costo ambiental, del que las empresas no se hacen cargo y que siempre es la ciudadanía la que tiene que pagar”, concluyó Román.
¿Se necesitan represas en la Patagonia? (Ocho Libro Editores)
Se publicó el jueves pasado en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile. El estudio se realizó con la colaboración los investigadores Stephen Hall, Roberto Román, Felipe Cuevas y Pablo Sánchez. La investigación tomó en cuenta más de 90 proyectos que están, actualmente en carpeta.




