Archivo del 15 de septiembre de 2009
Vientos de cambio soplan en la región de Coquimbo: 11 suman los proyectos eólicos
Once proyectos para la generación de energía eólica fueron aprobados por la Comisión Regional de Medio Ambiente en la Cuarta Región. De ellos, el Canela 1 se encuentra en plena operación luego que lo inaugurara en diciembre de 2007 la Presidenta Bachelet. Otros tres se encuentran en fase de construcción: Monte Redondo, Canela 2 y Totoral, proyectos que fueron visitados por el Intendente Ricardo Cifuentes en una gira donde destacó el capital inmenso que se está invirtiendo en la región para la producción de energías limpias.
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“Estamos haciendo y produciendo energía como la queremos hacer, de manera limpia y sustentable. En una región que tradicionalmente se caracterizó por ser deficitaria en energía. Cuando nosotros llegamos al 2006 la región generaba algo así como 9 MW en una zona central que teníamos en Monte Patria, es decir, vamos a pasar de 9 MW a 1000 MW aproximadamente en un par de años” dijo el Intendente Ricardo Cifuentes.
El incremento de esta nueva forma de energía, toma importancia dado que proviene del viento, es decir, la energía cinética generada por efecto de corrientes de aire es transformada en otras formas útiles para las actividades humanas, sin riesgo de contaminación de ningún tipo. En este caso es utilizada para generar electricidad mediante aerogeneradores, que son capaces de transformar estas corrientes de viento en energía mecánica de rotación que generan electricidad.
En Chile y en línea con las acciones del Gobierno de promover el desarrollo de fuentes de energía renovable no convencionales, se han preparado estudios para hacer uso de nuestros recursos. En el caso de Coquimbo este parque se construyo en un predio que cuenta con estudios previos que duran alrededor de 12 meses con viento de norte a sur.
La energía verde describe la energía generada a partir de fuentes respetuosas con el medio ambiente. Éstas son todas renovables y no emiten sub-productos que puedan afectar negativamente en el medio ambiente.
En la actualidad, están cobrando importancia a causa del agravamiento del efecto invernadero y el prominente calentamiento global, acompañado por una mayor e importante toma de conciencia de las autoridades a nivel nacional y regional con respecto a dicho problema.
La promesa del nuevo primer ministro japonés de reducir emisiones encontrará fuerte resistencia
El lider del Partido Democrático de Japón tomará posesión este mes tras la clara victoria en las elecciones generales de agosto. Yukio Hatoyama será en breve el nuevo Primer Ministro y no ha querido tardar más en anunciar que pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadera un 25% para 2020 desde los niveles de 1990.
El Primer Ministro saliente, Taro Aso, se había comprometido a reducir las emisiones un 8% con respecto a 1990. La decisión del Partido Democrático ha sorprendido a pesar de encontrarse en el programa electoral, aunque establece una delicada condición: todo depende de los compromisos que los países adopten en la Convención de la Organización de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se celebrará en diciembre en Copenhague.
Dicha Convención, aparece últimamente hasta en la sopa, y es inevitable preguntarse si de verdad se obtendrán los resultados anunciados o sólo será una convención más. No obstante, la condición de Japón es comprensible. Su apuesta es muy alta y no quieren ser los tontos del globo quedándose solos ante tamaño sacrificio.
En la interna, Hatoyama ya ha encontrado resistencias importantes en los sectores empresariales. El sector automotriz se plantea ya un boicot serio a la iniciativa y alega que lo que toca ahora es concentrarse en salir de la crisis económica y no reducir emisiones.
Aunque no le sirva de mucho, los que no se cortan en elogios, como era de esperar, son los funcionarios para el clima de la ONU. El de mayor rango de todos, Yvo de Boer, que había recomendado a los países industrializados una reducción para el 2020 de entre el 25 y el 45%, ha dicho que con esta iniciativa “Japón asumirá el liderazgo de los países industrializados en lo que se refiere al combate del cambio climático“.
El plan japonés para reducir este 25% pasaría por modificaciones en las viviendas, subvenciones para paneles solares y la introducción de energías limpias en la industria automotriz.
Hotoyama señaló que ve necesario pedir un esfuerzo a los países en vías de desarrollo aunque también añadió que los países ricos deberían ayudarles en esta empresa, pues entiende que una operación de reducción supone el doble de esfuerzo y sacrificio para países aún emergentes.
Japón es la segunda economía del mundo y el quinto emisor de gases de efecto invernadero. En 2008, estas emisiones subieron un 16% por encima de los objetivos planteados por Kioto, por lo que Japón ha estado bajo una fuerte presión internacional por parte del movimiento ecologista institucional e informal.
Los compromisos no cumplidos verán la luz en la próxima reunión de los signatarios de Kyoto
A pasos agigantados se acerca la reunión de Copenhague que congregará a los países miembros que integran el protocolo de kyoto. No será una jornada fácil.
Varias naciones saldrán al pizarrón. Entre ellos, Chile.Ver Las exigencias para Chile en Copenhague.
El Protocolo de Kyoto es un acuerdo internacional asumido en 1997 en el ámbito de Naciones Unidas que trata de frenar el cambio climático. Uno de sus objetivos es contener las emisiones de los gases que aceleran el calentamiento global, y hasta la fecha ha sido ratificado por 163 países. Este acuerdo impone para 39 países que se consideran desarrollados (no afecta a los países en vías de desarrollo como Brasil, India o China) la contención o reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero.
En Erenovables se da cuenta de este análisis.
Para llevar a cabo esta reducción de emisiones según el Protocolo de Kyoto, se tomaron como base las emisiones generadas en el año 1990, de forma, que los países que acatan el protocolo deberán reducir sus emisiones en un 8%. Para verificar el cumplimiento se medirá la media de emisiones desde el año 2008 hasta el 2012.
La Unión Europea tiene fijada una reducción del 8%, si bien se realizó un reparto entre sus países miembros, de forma, que por ejemplo a España, se le consentiría un aumento en sus emisiones de 15% partiendo como base de sus emisiones en 1990. El problema para España radica, en que, hasta la fecha, estas emisiones han aumentado en un 53%, lo que complica en gran medida el cumplimiento del protocolo de Kyoto.
España no tomó medidas para cumplir el protocolo de Kyoto hasta 2004, por lo que está en una situación difícil, y muy posiblemente deberá comprar derechos de emisión a otros países que han conseguido reducir sus emisiones más de lo fijado. De este modo se intentará que la unión europea cumpla sus previsiones. En el año 2002, la UE había conseguido reducir en un 2,9% sus emisiones con respecto a 1990.
Estados Unidos es otro de los grandes protagonistas en el protocolo de Kyoto, ya que aunque firmo el acuerdo en 1998, lo rechazó posteriormente, y hasta el momento se niega a ratificarlo. Los miembros del tratado están estudiando nuevas fórmulas para que Estados Unidos y otros países muy contaminantes en vías de desarrollo, firmen el acuerdo y reduzcan sus emisiones.
En la siguiente tabla, se puede observar cuales son los objetivos y metas para la reducción (o aumento) de emisiones para los países de la Unión europea, con el fin de conseguir esa reducción global del 8%.




