Desarrollo de los biocombustribles de segunda generación y alternativa de energía nuclear se analizaron en encuentro de la Corfo
El ministro de energía, Marcelo Tokman anda contento, bullante y se le nota. Esta semana tuve oportunidad de verlo en dos encuentros empresariales y a quién lo quiera oír les dice que el desarrollo de las energías renovables marcha viento en popa.
Entrgó cifras contundentes.
En los últimos cuatro años, Chile ha duplicado la capacidad instalada de energías renovables no convencionales (Ernc) para generación eléctrica, luego de pasar de 286 megavatios a fines de 2005, a 600 megavatios en este año, aumentando así su participación en la matriz energética. Si antes las Ernc representaban sólo 2,4%, ahora alcanzan 4%.
Estas cifras las dio a conocer en el marco del IV Encuentro Internacional de Inversión en Energías Renovables No Convencionales (ERNC) y Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), que se realizó esta semana en Santiago.
La iniciativa busca potenciar las inversiones en fuentes de energías renovables que permitan diversificar la matriz energética de Chile. En dicho encuentro, más de mil inversionistas y emprendedores, tanto nacionales como internacionales, se vieron las caras en este encuentro organizado por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo).
Algunas cifras.-
En el objetivo del gobierno de diversificar la matriz, los biocombustibles de segunda generación podrían tener un rol preponderante. Para el director ejecutivo del recién creado Centro Chileno de Energías Renovables, Javier García, “Chile no tiene tierras para el desarrollo de biocombustibles de primera generación. Entre destinar maíz para el consumo alimenticio o para la producción energía, no hay por dónde perderse. Además, nunca seríamos más baratos que Brasil”,
Nuevos combustibles. Los biocombustibles de segunda generación, que pueden ser provistos a través de algas o de los residuos de la industria forestal, son una industria que podría ser bastante competitiva en el país, por lo que ya se están haciendo importantes avances. José Antonio Ruiz, jefe de Hidrocarburos de la Comisión Nacional de Energía (CNE), destacó en su presentación que las fortalezas del país para el sector son muchas, entre ellas, una industria forestal y agropecuaria muy desarrollada, lo que permite la utilización de sus residuos; a esto se debe agregar la diversidad climática y la disposición de tierras no agrícolas.
Asimismo, Chile tiene una voluntad política para el desarrollo del sector, que se ha graficado en el establecimiento de una política de biocombustibles, donde se han autorizado las mezclas y los beneficios tributarios para ello. Además, se han destinado fondos para la conformación de consorcios que apunten a este desarrollo.
“Las políticas apuntan a desarrollar un mercado gradual para llegar a los combustibles de segunda generación. Aprovechando las posibilidades que existen hoy y la que ofrecen los mercado externos”, explicó Ruiz.
Los objetivos buscan que para 2020 la generación eléctrica que se genere con biocombustibles sea equivalente al 10% del consumo de energía del sector transporte; desarrollar una industria propia y contribuir a la reducción de CO2, ya que es el sector energético el principal generador de estas emisiones.
Las capacidades. La diversificación climática que presenta Chile permite que el país tenga un amplio potencial en fuentes de energías renovables, que hasta ahora no han tenido mayor aprovechamiento. García explicó que “tener el potencial es la primera condición, pero después hay una serie de condiciones para que ese potencial se transforme en energía”.
Un tema que ha estado en la palestra y ha causado debate en el país es si debe existir o no desarrollo de la energía nuclear. “Lo que está haciendo la CNE es levantar información, para que el día que sea necesario tomar una decisión, se pueda hacer de manera informada”, dijo el experto, y detalló que aún no existe la capacidad técnica para desarrollar una industria así en Chile, y está claro que el día que lo exista deberá ser un debate en el que se incluirá a toda la sociedad. “Sí podría ser una opción en diez años más”, aseguró.
Sin embargo, los proyectos no sólo tienen una barrera en las capacidades, sino también en el financiamiento. “Se necesita sensibilizar a la banca de que este es un sector atractivo, que puede ser un buen negocio. La banca lo concibe como algo nuevo y más arriesgado”.



