Energías limpias requieren de un subsidio directo a la oferta
El desarrollo económico en Chile podría entrar en el terreno de la incertidumbre. De ahí que se requiere convertir en producto el potencial energético de las Energías Renovables no Convencionales que Chile tiene.
Si bien hoy día la ley 20.257 , publicada en abril del año pasado que debiera incentivar las inversiones en producir energías renovables no convencionales, ERNC, debiera producir un efecto positivo, soy de los que opina que la ley es débil e insuficiente. Quienes deseen conocer la Ley en detalle, haga clic aquí…
Este cuerpo normativo obliga a las generadoras eléctricas a que el 5 por ciento de su oferta de energía provenga de las ERNC para el año 2010, sin importar si la producción es propia o contratada a terceros. Ese porcentaje se incrementará hasta llegar al 10 por ciento hacia 2024. Hoy, la capacidad de generación por energías renovables ronda el 3 por ciento, sumando los dos sistemas eléctricos que cruzan el país –el SING y el SIC –, con un total de 13 mil MW. Los cálculos en la CNE apuntan a que para 2024 se requerirá de unos mil 600 MW que provengan de las ERNC.
Pero también hay otros factores que explican el interés de las empresas por invertir en energías limpias. La gerente de Medioambiente y Energía de la Fundación Chile, Marcela Angulo , acusa que una razón proviene de lo mal que se está comportando el país en materia de contaminación. Las proyecciones de organismos internacionales como el FMI hablan de un Chile que elevará en 450 por ciento las emisiones de carbono de aquí a 2030, lo que es totalmente contradictorio con la aspiración de pasar a integrar una organización internacional como la OCDE. “Por eso, aquí hay espacio para encontrar mecanismos que disminuyan esta emisión”, acota.
Los expertos universitarios del estudio mencionado advierten que el escenario de crecimiento de la demanda energética, de 6,5 a 7 por ciento anual, hace prever que aun si se realiza Hidroaysén, deben instalarse 10 mil MW más al año 2027. Y, aquí viene lo interesante: una parte importante de esos recursos, a esa fecha, provendrán de energías renovables, porque los costos tecnológicos de ponerlas en marcha ya deberían estar en gran parte superados.
Ese es, precisamente, el inconveniente principal que afrontan hoy las ERNC. El investigador del programa de medioambiente de Libertad y Desarrollo, Gonzalo Blumel, explica que producir energía con una central a carbón tiene un costo estimado de 40 a 50 dólares por MW/hora, mientras que a través de un sistema eólico cuesta justo el doble, porque su implementación inicial es muy cara. En las compañías dicen que hay otros factores que juegan contra una mayor implementación de las energías alternativas.
Uno es la dificultad en acceder a las redes eléctricas. De hecho, ese es el inconveniente central que impide que el país aproveche los vientos de la Patagonia, ya que el Sistema Interconectado Central (SIC) sólo cuenta con líneas de transmisión hasta la Décima Región.
Es por ello que se requiere ser más audaz en lo que se refiere a incentivar directamente a la oferta, a objeto de incentivar las inversiones. Obvimente que los costos de las ERNC , son más altos en un comienzo,pero los beneficios asociados en materia de menores emisiones de CO2, y otras externalidades asociadas, justifica que el país haga un esfuerzo estratégico.



