Archivo del 17 de agosto de 2009
24% de CO2 en Chile lo produce la industria minera
No se trata de que algunas voces gratuitamente nos cuestionen por poner en alerta acerca de los riesgos que representan ciertos procesos productivos que están fuertemente vinculados a la emisión de carbono.
Por cada tonelada de cobre fino producida se emiten 3,19 toneladas de CO2.
Parte de ese proceso tiene que ver con la energía que requieren estos proyectos. Esa es la razón por la cual hemos alzado la voz para oponernos a centrales a carbón en el norte de Chile. Ver aquí…
La filosofía de Chile Renovablesno apunta a contraponerse al desarrollo económico, -nuestro lectores que nos siguen fielmente, cuya audiencia le da sustentabilidad a este esfuerzo editorial les queda claro que no somos talibanes medioambientalistas-sino muy por el contrario, potenciar el crecimiento alimentado por fuentes de energías renovables.
Hay hechos objetivos:
La producción nacional de cobre causa la emisión de 17 millones de toneladas de CO2. Eso significa el 24% del total de los gases causantes del efecto invernadero que emite Chile, reveló un estudio de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco).
De acuerdo a la investigación desarrollada por la ingeniera química Sara Pimentel -del departamento de Estudios de Cochilco-, por cada tonelada de cobre fino producida se emiten 3,19 toneladas de CO2.
El estudio “Consumo de energía y emisiones de gases de efecto invernadero de la minería del cobre chileno 2008″, reveló que la faena minera genera 24% de los gases y que el 76% restante es emisión indirecta, principalmente por la producción de energía necesaria para extraer el cobre.
matriz
El informe advierte que sólo es aplicable a la realidad chilena que en los últimos cinco años, debido a la drástica reducción de gas natural argentino, basó la producción de energía eléctrica en combustibles fósiles. Mencionó países cuya matriz energética es hidroeléctrica o nuclear y que, como en Canadá, no emiten gases que causan el efecto invernadero.
Las emisiones de GEI de la producción de cobre crecieron entre 2004 y 2008 en 48% (de 11,5 a 17 millones de toneladas). La producción asociada al SING incrementó sus emisiones de GEI en mayor proporción (50%) que el aumento del consumo de energía (23,5%), lo que se debe a que este sistema de generación incrementó en el período su emisión unitaria en un 37% por los cambios en los combustibles utilizados para la producción de electricidad.
cadena
Daniel Barreda, gerente general de Aquiles Chile, la única firma en el país que audita y certifica a empresas en la emisión de su Huella de Carbono, advirtió que “esa cifra puede aumentar hasta en un 60% si se considera el resto del encadenamiento que es la forma como debe medirse”.
Energías limpias requieren de un subsidio directo a la oferta
El desarrollo económico en Chile podría entrar en el terreno de la incertidumbre. De ahí que se requiere convertir en producto el potencial energético de las Energías Renovables no Convencionales que Chile tiene.
Si bien hoy día la ley 20.257 , publicada en abril del año pasado que debiera incentivar las inversiones en producir energías renovables no convencionales, ERNC, debiera producir un efecto positivo, soy de los que opina que la ley es débil e insuficiente. Quienes deseen conocer la Ley en detalle, haga clic aquí…
Este cuerpo normativo obliga a las generadoras eléctricas a que el 5 por ciento de su oferta de energía provenga de las ERNC para el año 2010, sin importar si la producción es propia o contratada a terceros. Ese porcentaje se incrementará hasta llegar al 10 por ciento hacia 2024. Hoy, la capacidad de generación por energías renovables ronda el 3 por ciento, sumando los dos sistemas eléctricos que cruzan el país –el SING y el SIC –, con un total de 13 mil MW. Los cálculos en la CNE apuntan a que para 2024 se requerirá de unos mil 600 MW que provengan de las ERNC.
Pero también hay otros factores que explican el interés de las empresas por invertir en energías limpias. La gerente de Medioambiente y Energía de la Fundación Chile, Marcela Angulo , acusa que una razón proviene de lo mal que se está comportando el país en materia de contaminación. Las proyecciones de organismos internacionales como el FMI hablan de un Chile que elevará en 450 por ciento las emisiones de carbono de aquí a 2030, lo que es totalmente contradictorio con la aspiración de pasar a integrar una organización internacional como la OCDE. “Por eso, aquí hay espacio para encontrar mecanismos que disminuyan esta emisión”, acota.
Los expertos universitarios del estudio mencionado advierten que el escenario de crecimiento de la demanda energética, de 6,5 a 7 por ciento anual, hace prever que aun si se realiza Hidroaysén, deben instalarse 10 mil MW más al año 2027. Y, aquí viene lo interesante: una parte importante de esos recursos, a esa fecha, provendrán de energías renovables, porque los costos tecnológicos de ponerlas en marcha ya deberían estar en gran parte superados.
Ese es, precisamente, el inconveniente principal que afrontan hoy las ERNC. El investigador del programa de medioambiente de Libertad y Desarrollo, Gonzalo Blumel, explica que producir energía con una central a carbón tiene un costo estimado de 40 a 50 dólares por MW/hora, mientras que a través de un sistema eólico cuesta justo el doble, porque su implementación inicial es muy cara. En las compañías dicen que hay otros factores que juegan contra una mayor implementación de las energías alternativas.
Uno es la dificultad en acceder a las redes eléctricas. De hecho, ese es el inconveniente central que impide que el país aproveche los vientos de la Patagonia, ya que el Sistema Interconectado Central (SIC) sólo cuenta con líneas de transmisión hasta la Décima Región.
Es por ello que se requiere ser más audaz en lo que se refiere a incentivar directamente a la oferta, a objeto de incentivar las inversiones. Obvimente que los costos de las ERNC , son más altos en un comienzo,pero los beneficios asociados en materia de menores emisiones de CO2, y otras externalidades asociadas, justifica que el país haga un esfuerzo estratégico.



