Archivo del 8 de agosto de 2009
Moderno radar auscultará fuentes de energías renovables en la Antártica
El instrumento de más alta tecnología en su tipo, permitirá ‘ver bajo la tierra’ para encontrar suelo firme, donde erigir las fundaciones para torres eólicas, en Marambio. Además, se realizará una perforación de casi mil metros, que atravesará el sustrato de la extinción de los dinosaurios, retrocediendo estratigráficamente a más de 65 M de años.
En instalaciones del Depósito Polar de la Dirección Nacional del Antártico (DNA), se presentó el nuevo radar geográfico GSSI que ofrecerá imágenes 3D, en tiempo real. Del encuentro participaron autoridades de la DNA y científicos y técnicos del Instituto Antártico, del área Ciencias de la Tierra quienes serán los que lo utilizarán en la próxima campaña antártica, en la meseta de Marambio.
El representante de Geosurvey -el Ingeniero Federico Faccini- inició el dictado del curso de capacitación y explicó las características técnicas del equipamiento que incluye diversas antenas, para mediciones específicas bajo tierra. Además, accedió a la requisitoria de los científicos que pudieron apreciar en detalle las diversas aplicaciones de funcionamiento. El equipo es el mejor en su tipo, por encima incluso de sus similares suecos, italianos e ingleses; la robustez y calidad de sus conexiones son superiores, sobre todo, en relación al clima extremo al que estará expuesto.
La gama de trabajos que este georadar puede efectuar es muy amplia porque permite ‘ver’ bajo la superficie de la tierra con absoluto detalle, todo tipo de materiales. Con una configuración especial de las antenas y por medio de ondas electromagnéticas, su capacidad de análisis abarca profundidades que van desde los 50 centímetros, hasta 300 o 400m, en el caso de la Antártida.
Energías renovables para las bases antárticas: El Dr. Rodolfo del Valle, Jefe del Departamento ‘Ciencias de la Tierra’ del Instituto Antártico Argentino (IAA), destacó las cualidades técnicas del GSSI en relación a las investigaciones para las que se lo utilizará, en la Base Marambio.
Los relevamientos iniciales se harán sobre los primeros 25 m de la meseta de Marambio que está compuesta por un sedimento que se congela pero que en verano “la parte superficial de hasta 1 m de profundidad se descongela y luego, por debajo, la constitución es muy heterogénea” refirió Del Valle.
La zona está evidenciando el impacto del calentamiento global, lo que significa que existe mucha agua en medio y cuando se congela “además de expandirse, forma cuñas de hielo que podrían desestabilizar las bases de las torres, en las que se colocarán turbinas eólicas para generar energía eléctrica”. De allí la importancia de la utilización del georadar, para poder encontrar un sustrato continuo, firme, que confiera estabilidad a la fundación de las estructuras de los molinos. Australia, en la base Mawson, reemplaza hasta el 99% de su energía diesel con la energía eólica de dos molinos.
Para nuestro país, sería la primera base en utilizar esta energía y, mientras la australiana está fundada sobre roca, “en el caso de Marambio la presencia del barro congelado y una estructura de suelo muy heterogénea, con esas cuñas de hielo, si se fundara una de las patas de las torres allí, podría ceder o tener modificaciones en su verticalidad y hacerla colapsar”. Del Valle detalló que con la implementación del radar geográfico, la intención es “encontrar una parte de suelo donde sea más homogéneo y apropiado, para obtener información precisa: petrotécnica y geotécnica y suministrar estos datos a la ingeniería, para que se arbitre la mejor solución para instalar las torres”.
Glaciaciones influyeron en rotación de la tierra,afirman científicos
Las glaciaciones periódicas de los últimos 2,5 millones de años fueron causadas por cambios en el eje de rotación de la Tierra que provocaron un aumento de la radiación solar y no por la acumulación de dióxido de carbono, según un estudio divulgado hoy por la revista Science. “La radiación solar fue el desencadenante que comenzó el deshielo. Eso es un hecho cierto”, manifestó Peter Clark, profesor de geociencias de la Universidad estatal de Oregón.
“También hubo cambios en los niveles de CO2 atmosférico y en la circulación oceánica, pero eso ocurrió después y amplió un proceso que ya se había iniciado”, añadió. Ese cambio en la rotación modificó los niveles de radiación solar, como ocurrió en la última glaciación, que comenzó hace unos 26.000 años y se prolongó por más de siete milenios, según el estudio realizado por investigadores de la Universidad estatal de Oregón.
Los científicos aseguran en su informe que el descubrimiento es importante porque ayudará a comprender la forma en la que se produce la reducción de las capas de hielo ante los mecanismos de radiación. Porque, aunque los cambios que ocurrieron hace 19.000 años se debieron a una mayor radiación solar, esa cantidad de calor puede ser extrapolada a la que se espera que provoquen el aumento de los niveles de gases invernadero.
Y así los científicos podrán proyectar con mayor precisión la forma en que reaccionarán las capas de hielo, señala el informe. “Ahora sabemos con mayor certeza cómo respondieron las capas de hielo a la radiación solar y eso será muy útil para comprender lo que nos depara el futuro”, dijo Clark. Los científicos analizaron 6.000 plataformas de hielo con el fin de definir cuándo comenzaron a descongelarse y con ello confirmaron la teoría planteada hace más de 50 años de que la causa de las glaciaciones fueron causadas por los cambios en la rotación terrestre.



