Proyecto geotérmico el Tatío desata pasiones entre comunidades
Lo típico , lo que suele ocurrir. Llegan las trasnacionales , dividen para reinar y arremeten. Es lo que está ocurriendo en el Tatío, en la Segunda Región de Chile.
Se veía venir con la nuevas disposiciones legales, como lo adelantáramos.Ver aquí.
Pues bien, El turístico campo de géiseres de El Tatio, en la norteña región chilena de Antofagasta, está en el centro de la polémica por un proyecto geotérmico que se desarrolla a cuatro kilómetros de distancia. Todo el territorio es reclamado por comunidades indígenas atacameñas, hoy divididas.
“Para nosotros los géiseres son fuente de vida”, explicó a esta reportera Julio Ramos, presidente del Consejo del Pueblo Lickanantay-Atacameño, que agrupa a 25 comunidades de esta etnia en Antofagasta.
El Tatio es el campo de géiseres más grande del hemisferio Sur y el tercero del mundo, con más de 100 manantiales en erupción a más de 4.000 metros de altura, en la Cordillera de los Andes.
Chile es rico en esta energía calórica del interior de la tierra, por estar en el Cinturón de Fuego del Pacífico. La geotermia produce unos 9.000 megavatios en el mundo, con Estados Unidos, Filipinas y México a la cabeza. Distintos estudios indican que el potencial de aprovechamiento chileno ronda los 3.000 megavatios.
El Tatio, ubicado en la comuna de Calama y propiedad del Ministerio de Bienes Nacionales, fue declarado en 2002 zona de interés turístico. Pero como el territorio es reivindicado por comunidades atacameñas, en 2006 su administración se entregó a dos de ellas: Toconce y Caspana.
Según Ramos, la mayoría de los atacameños rechazan la perforación profunda que el consorcio Geotérmica del Norte inició en julio de 2008 en la Quebrada del Zoquete, a cuatro kilómetros de las fumarolas.
De hecho, la gubernamental Corporación Nacional de Desarrollo Indígena emitió un informe negativo en el proceso de evaluación de impacto ambiental.
No obstante, dirigentes de Toconce y Caspana llegaron a un acuerdo con Geotérmica del Norte, controlada por la Empresa Nacional de Geotermia, un consorcio cuya propiedad se reparte en 51 por ciento para la estatal eléctrica italiana ENEL y 49 por ciento para la Empresa Nacional del Petróleo de Chile.
El plan de Geotérmica del Norte, de 18 meses, consiste en perforar cuatro pozos a una profundidad de 2.000 a 2.500 metros y luego permitir el alumbramiento de fluidos geotérmicos para evaluar la factibilidad técnica y económica de la generación eléctrica. Parte de los fluidos extraídos son reinyectados a la tierra.
Si se obtienen resultados positivos, la empresa tramitará los permisos necesarios para construir una central geotérmica. La decisión podría tomarse a fines de año.
“El proyecto, que ya se encuentra en ejecución, demostró en la práctica que no tuvo ningún efecto ni en la disponibilidad de agua ni en la biodiversidad”, declaró a esta reportera una fuente de Geotérmica del Norte.
La firma también descarta cualquier futuro impacto en los géiseres porque “las manifestaciones termales de superficie son alimentadas principalmente por agua proveniente de precipitaciones o deshielos” y “estas fuentes no son intervenidas por el proyecto”.
Según el ministro de Energía, Marcelo Tokman, la escasez hídrica y el interés turístico justificaban la preocupación ciudadana. El gobierno contrató a una consultora estadounidense para analizar el estudio de impacto ambiental presentado por la empresa.
“Lo que nos han informado es que se están llevando a cabo las perforaciones siguiendo todas las restricciones impuestas, y que no ha habido, como se anticipaba en los análisis científicos, ningún tipo de impacto sobre los géiseres y la disponibilidad de agua”, aseguró Tokman para este artículo.
En cambio, los indígenas que rechazan el proyecto, apoyados por organizaciones ecologistas, autoridades locales y operadores turísticos, están convencidos de que tarde o temprano los trabajos contaminarán las aguas superficiales y subterráneas, perjudicando a los géiseres e impactando en vegetación y animales.




