Las definiciones que debe tomar Chile en relación a incorporar son urgentes. Se han dado algunas señales favorables en relación a las energías no convencionales, pero no basta.
Paul Fontaine es asesor del candidato Marco Enríquez Ominami. En el blog de CB escribe una columna en la cual plantea parte de los beneficios y aspectos que deberían ser tomados en consideración.
“No es conveniente simplificar demasiado el análisis respecto a las bondades para un país de la generación de electricidad térmica versus hidroeléctrica. Es claro que no puede ser 100% hidroeléctrica la generación ya que el consumo de energía no depende de la pluviometría, y en los años secos habría racionamiento. Asimismo en los años húmedos sobraría energía que se tendría que botar. En cambio un sistema puede ser 100% térmico si no tiene recursos hídricos. Siempre que un país tenga recursos hídricos le será mas conveniente tener una matriz energética balanceada. Las energías renovables como la eólica o solar no las consideraré en este análisis ya que no pueden abastecer mas de un 10% de un sistema a costos razonables. A continuación analizaré el caso de Chile.
Chile tiene dos sistemas principales; el Sistema Interconectado Central (SIC) y el Sistema Interconectado del Norte grande (SING). El SING no tiene potencial hidroeléctrico, razón por la cual este sistema es y será 100% térmico a carbón, gas, diesel y eventualmente tendrá energía nuclear. La complejidad de este sistema radica en equilibrar la generación a carbón con la de ciclos combinados a gas; ya sea GNL o gas importado de Argentina o Bolivia si hubiera gas de este ultimo país.
En cambio en el SIC el análisis es complejo. Entre la Región Metropolitana y la X región se ha desarrollado gran parte del potencial hidroeléctrico. Aun quedan aproximadamente 1.230 MW (310 MW en construcción y 920 MW recomendadas por la CNE) en proyectos hidroeléctricos que se ven como económicamente factibles y que debieran construirse en los próximos 8 años. Además quedaran algunos proyectos marginales por unos 300 MW básicamente en centrales menores de hasta 30MW. Los grandes dilemas del SIC son si desarrollar su potencial hidroeléctrico de Aysén y cuando; y en segundo lugar cuando integrar la generación nuclear a la matriz energética y como.
Se ha hecho mucha mención a las bondades de los proyectos de generación hidroeléctricos en Aysén. Básicamente se resalta que los beneficios de dichos proyectos son cuantiosos en cuanto a que son una fuente de generación “limpia”, renovable y chilena. También se enfatiza que comparativamente inundan “poco terreno” y por ello no contaminarán tanto con las emisiones de gas metano, que duran décadas, provenientes de la materia orgánica inundada por los embalses –este gas es 20 veces más dañino que el CO2 en cuanto al efecto invernadero-. Además, los entusiastas de estos proyectos omiten un beneficio adicional; la riqueza que generarían para los dueños de los derechos de agua -Colbún y Endesa-, de llevarse a cabo.
Para analizar la conveniencia social de construir estas macro centrales se debe analizar los costos asociados a estas. Para ello, es fundamental modelar la situación con y sin proyecto. Esto para ver la conveniencia de un proyecto versus su alternativa, midiendo los beneficios y costos de una situación versus la otra. Deben considerarse tanto los costos visibles, como lo son los diferentes precios de la electricidad a consumidores, que puede generar cada alternativa y las diferencias en inversión requerida en cada caso. Asimismo los costos ocultos y externalidades de los proyectos deben ser comparadas, siendo estas muy relevantes en este caso.
De no construirse las centrales de Aysén, Chile debería suplir las crecientes necesidades de energía eléctrica fundamentalmente con centrales a carbón de última tecnología -las otras fuentes de energía no convencionales asumo que se desarrollaran igual-. También doy por sentado que no habrá energía nuclear en Chile durante los próximos 15 años.
Aysén presenta una seria de ventajas y desventajas que se deben analizar en extenso. El país merece que una decisión de esta envergadura se tome profesionalmente y con amplia participación de todos los que se sientan afectados. Hay intereses creados a favor y en contra de estos proyectos que presumiblemente ya han capturado en cierta medida al regulador y algunas autoridades de gobierno. Por ello, es conveniente que el poder legislativo y la ciudadanía tome parte en esta discusión.
En una próxima columna enumeraré y analizaré la principales ventajas y desventajas para Chile de construir las mega centrales de Aysén y cuando.