El renacer de las plantas nucleares tiene su fundamento en el torio como combustible
la nueva corriente a favor de la puesta en marcha de plantas nucleares en Europa e incluso en Chile, donde existen bastantes promotores y adeptos tendría como fundamento principal el reemplazo del uranio, cuya disponibilidad en el planeta no se prolongaría más allá de 100 años por el torio, elemento que presenta incluso propiedades más eficientes que su antecesor.
En Neoteo encuentro un post que da cuenta de los avances que experimentan las investigaciones con esta nueva fuente de alimentación para plantas nucleares.
Su nombre, torio. Su número atómico, 90. Su símbolo, Th. Constituye uno de los elementos de la serie de los actínidos. Es radiactivo con una vida media de aproximadamente 1.4 x 1010años. Tiene un peso atómico de 232.038. La temperatura a la cual se funde el torio puro no se conoce con certeza; se cree que es cercana a 1750º C. Densidad de 11.7 g/ml. El metal masivo es de color plateado, pero pierde el brillo por una exposición prolongada a la atmósfera. La monacita, el mineral de torio más común y el más importante desde el punto de vista comercial, está ampliamente distribuida en la naturaleza. El óxido de torio se ha empleado también incorporado al tungsteno metálico, y sirve para producir filamentos para lámparas eléctricas. Se emplea en catalizadores para facilitar ciertas reacciones de química orgánica y tiene aplicaciones especiales como material cerámico de alta temperatura. El metal o sus óxidos se utilizan en algunas lámparas electrónicas, fotoceldas y electrodos especiales para soldadura. El torio tiene aplicaciones importantes como agente de aleación en algunas estructuras metálicas.
Esta podría ser la radiografía del material del futuro nuclear del mundo puesto que la humanidad necesita cada vez más energía y los combustibles fósiles, aparte de contribuir salvajemente al calentamiento global, tienen los días contados. Incluso el uranio, el elemento que se usa hoy día en las centrales nucleares de fisión atómica, no tardará mucho en desaparecer (calculan que 100 años).Además su extracción se halla enclavada en países con fuertes turbulencias geopolíticas. Por no hablar de la peligrosidad de los residuos que produce, motivo más que suficiente para aparcar la tecnología y centrarse en otras más productivas energéticamente y que a la vez generen menos residuos.
El desastre de Chernobyl paralizó las investigaciones con torio.
A pesar de que los científicos nucleares conocen el potencial del torio desde hace décadas – se empleó brevemente en la década de 1970 en el primer reactor comercial de Pennsylvania- pero nunca llegó a ser viable económicamente. El torio es un viejo conocido para los científicos. En los últimos 30 años, la utilización de este elemento como gasolina nuclear se ha experimentado en Alemania, India, Japón, Rusia, Reino Unido e, incluso, en EEUU. Pero el desastre de Chernobyl, en 1986, y los bajos precios del petróleo hicieron a muchos países abandonar la investigación. Sin embargo, el congreso de los EEU ha retomado la conquista energética nuclear en la persona del congresista Joe Sestak que presentó una proposición de ley para que la Secretaría de Energía estudie la posible utilización del torio como combustible nuclear en EEUU.
Estas son las ventajas del torio en resumen:
• Las reservas de torio cubrirían la demanda mundial de energía para miles de años.
• No provoca accidentes como el de Chernóbil. Mucho más seguro que el Uranio.
• Suele hallarse acompañado de otros minerales y elementos de interés comercial.
• Produce muchos menos residuos radiactivos que el Uranio. Casi la mitad.
• No sirve para diseñar armas nucleares, porque no genera plutonio.
• La energía contenida en un sólo kg. de torio equivale a 4.000 toneladas de carbón.
• Sirve para eliminar residuos radiactivos generados en las centrales nucleares.
• 40 veces mas energético que el uranio.
• Las principales reservas de torio se encuentran distribuidas en países menos conflictivos que las de petróleo. India, Australia, Noruega, Estados Unidos y Canadá son los países que albergan las mayores reservas de este elemento.




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