“America Latina requiere urgente un modelo de gestión de la basura”
“El problema de la gestión de residuos en América Latina es un problema creciente”, dice el ingeniero Dr. Günther Wehenpohl, de la Cooperación Técnica Alemana (GTZ), una empresa que trabaja por el encargo del Ministerio de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), apuntando a la capital mexicana. En Ciudad de México existe un vertedero que mide 700 hectáreas: el más grande del mundo. Allí, en el margen de la metrópolis, las montañas de basura no disminuyen. Más de 20.000 toneladas de residuos sólidos llegan diariamente al relleno sanitario. “Más de lo que producen los 15 millones de habitantes de Chile en un día”, compara el experto. Soluciones más avanzadas como, por ejemplo, plantas de incineración todavía no son factibles.
Es evidente:
Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: En Ciudad de México existe el vertedero más grande del mundo. América Latina no posee las posibilidades financieras para construir plantas de incineraciones como las que existen en Alemania u otros países industrializados. En muchos casos las empresas extranjeras que intentaron transmitir sus nuevas tecnologías a los países latinoamericanos fracasaron. Las instalaciones que una vez fueron construidas, ahora están abandonadas. “Los inversionistas no se fijan en las condiciones locales” dice Wehenpohl y añade que “aunque los políticos si están conscientes del problema, todavía fracasan en el mantenimiento y la financiación”.
Incluir el sector informal
Por el aumento universal de la demanda de materias primas secundarias, el sector informal desempeña un papel fundamental en la gestión de residuos. Por lo general son los más pobres los que recorren las inmensas montañas de basura y las calles para recoger residuos reutilizables: botellas, papel y metal. En el mercado todo sirve para ganarse un poco de plata. Todavía hay muchos niños entre los llamados “cartoneros” o “pepenadores”, expuestos a grandes riesgos de salud. No sólo trabajan, algunos también viven en medio de los desechos.
En algunas regiones estructuras mafiosas manejan el sector informal de la basura. “Un líder puede llegar a ganarse entre 10 y 15 mil dólares por mes”, subraya el experto. Estas circunstancias complican el trabajo para los cooperantes para el desarrollo. “Aun así el objetivo no es romper con el sector informal, sino incluirlo de una manera adecuada”. Recolectar la basura valorizable es un negocio rentable para la gente pobre y muchas veces el único ingreso que tiene. Quitarle su trabajo complicaría aún más la situación.



