En la Antártica opera estación científica alimentada por solar y eólica
Chile cuenta con más de un millón de kilómetros cuadrados de superficie en la Antártica, un 30% mayor que su superficie continental. Sin embargo son los belgas en el continente más frío del planeta, los que comenzaron a operar la primera estación de investigación libre de emisiones de efecto invernadero.
Sus turbinas, resistentes a vientos de más de 200 kilómetros por hora, y su arreglo de paneles solares buscan demostrar que las energías renovables son viables en cualquier punto del planeta, incluso los más inhóspitos.
“La estación funciona con una combinación de energías solar y eólica, que recargan las baterías y nos suministran la electricidad necesaria para el trabajo científico y técnico que realizamos durante el invierno”, comentó Alain Hubert, director de la base Princesa Isabel de Bélgica.
Se trata de la estación Princesa Isabel, que comenzó a desarrollarse hace cinco años con apoyo del gobierno de Bélgica.
En este sitio se impulsarán proyectos de investigación que permitan conocer los efectos del cambio climático en la Antártida, donde la temperatura se ha elevado tres grados centígrados en medio siglo, con diversas repercusiones en el ecosistema.
“Ese hielo marino no enfría como corresponde las corrientes marinas, y eso provoca cambios en la regulación en la temperatura en todo el mundo, no es un fenómeno local, sino es un fenómeno mundial”, dijo Mariana Mémoli, director nacional del Antártico de Argentina.
Además de energías limpias, la nueva estación polar empleará microorganismos, con los cuales tratará el agua de desecho de duchas y aseos, de modo que pueda reutilizarse hasta cinco veces más.
“Nos encontramos en la Antártida, el sitio más frío del planeta, donde tenemos que enfrentar el katabatic, o viento del hielo, que es muy fuerte durante el invierno y que además es la temporada en la que hay poca radiación solar para aprovechar”, expresó Alain Hubert.
El calentamiento global en el planeta está provocando que se derrita el hielo de los polos, y eleva constantemente el nivel del mar.
Los científicos estiman que esta situación provocará inundaciones en líneas de costa de diversos países, y afectará a 146 millones de personas, durante este siglo.
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