España, un modelo a seguir en latinoamérica
Creo que España está haciendo muy bien las cosas en materia de promoción de energías renovables.
El Estado juego un rol relevante, como debe serlo. Políticas en esa dirección debieran ser adoptadas por Chile.
Dejo un post que rescaté de América Solar, que encuentro de interés compartir.
Algunos párrafos, siguen.
Organizado por la Agencia Andaluza de la Energía, el congreso “Sostenibilidad y Cooperación a través de la energía solar”, que hoy será clausurado en Sevilla, reúne a casi doscientos expertos de medio mundo que están analizando “la situación tecnológica actual de la energía solar térmica de Media y Alta Temperatura en el mundo” y debatiendo “las posibilidades y oportunidades de desarrollo que ofrece el sector”.
Además de los debates referidos, un comité formado por una treintena de autoridades presentes en el congreso ha preparado en la capital hispalense un manifiesto, la Declaración de Sevilla, que es fruto del consenso de investigadores, promotores, empresas del sector y expertos procedentes de países como México, Marruecos, Portugal, Israel o Túnez.
El documento lo han suscrito, entre otros organismos y entidades, la Asociación Protermosolar de España, la asociación europea Stela de fomento de la energía solar termoeléctrica e investigadores de la Escuela Superior de Ingenieros de Sevilla (todo un referente mundial en materia de solar termoeléctrica) y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas de España.
Un nuevo modelo energético
La Declaración de Sevilla apuesta por la “construcción imperativa”, dado el marco de cambio climático, de un nuevo modelo energético. En esa construcción, las centrales solares termoeléctricas, “por su gran potencial, su gestionabilidad y su adecuación a las necesidades de la demanda, están llamadas a contribuir de una forma decisiva y porcentualmente significativa al mix de generación eléctrica, tanto en España como en otros países donde el recurso solar sea muy abundante”.
El manifiesto hispalense señala que España ha comenzado a atraer y está atrayendo ya “sustanciales inversiones nacionales y extranjeras, tanto para la implantación de centrales como para la fabricación de los componentes clave para su funcionamiento”. Ello se está produciendo, según el documento, gracias a varias circunstancias: un esfuerzo continuado de I+D en el que han estado involucrados centros oficiales de investigación, universidades y empresas; un recurso solar suficiente; y una legislación adecuada que ha permitido disponer de condiciones económicas apropiadas para una primera etapa de desarrollo”.
A pesar de ello, la Declaración reconoce que “el coste actual de la electricidad generada por estas centrales no es competitivo todavía con el correspondiente a las fuentes convencionales”, si bien asegura que “existe un importante margen para la mejora de los rendimientos energéticos y de la gestionabilidad de las actuales centrales termosolares”.



